El Héroe Desconocido

A continuación les voy a narrar una historia basada en hechos reales. Una historia que habla de un hombre común y corriente. Un hombre que decidió salir de la monotonía y lo socialmente esperado para dar un poco más a la gente necesitada.

El día era miércoles. El país entero se encontraba en un estado de emoción, nerviosismo, euforia y esperanza que solo se puede percibir cada 4 años. Nos encontrábamos en la víspera del evento deportivo más importante del mundo, El Mundial de Fútbol. Para ser más específicos el mundial de Sudáfrica 2010. Como parte de la preparación de los equipos nacionales que participan en este épico torneo, se tiene partidos de preparación. Ese miércoles el tricolor se enfrentaba a algún equipo nacional (que no logro recordar y no es relevante para esta historia).

Como dicta la costumbre del “Código del Macho” nos juntamos en casa de un amigo para presenciar el encuentro. Poco a poco la gente fue llegando y consumiendo la limitada dotación de cervezas. Para el minuto 30 del primer tiempo la dotación por fin cumplió sus amenazas y se terminó. Conforme cada quien se fue acabando sus cerveza la tensión y ansiedad en la sala fue aumentando. Hasta que por fin alguien se puso la del Puebla y comenzó a organizar una colecta para ir por mas “güeras”. La colecta logró juntar la esplendida cantidad de $144 (Moneda Nacional). En ese momento el organizador de la colecta pidió un acompañante al expendio de cervezas más cercano a lo cual su servidor se ofreció.

Tras un breve viaje de 3 minutos, llegamos al 7 Eleven de Tecamachalco. Velozmente, para perder la menor cantidad de minutos de acción del encuentro, nos dirigimos a los refrigeradores y tomamos 4 six packs. Civilmente nos formamos en la fila de la caja y tras esperar a que 3 personas terminaran con sus compras fue nuestro turno de saldar lo debido por las 24 cervezas. El cajero pasa las cervezas y para nuestro terror el número $240 aparece en la caja registradora. Mi amigo y yo chocamos y miradas y al mismo tiempo revisamos nuestros bolsillos, solo para encontrar nuestras carteras vacías y pelusa. Derrotados, regresamos nuestra atención al cajero y le pedimos que retire un “six” de la cuenta. Como era de esperarse el dinero de la colecta aun no era suficiente…

En ese momento el señor de atrás que había presenciado todo el espectáculo dice: “No se preocupen, yo les completo”. Y nos extiende un billete. Mi amigo y yo nos quedamos perplejos por unos instantes. Brevemente nos involucramos en la clásica discusión de cortesía, que tiene argumentos como “¿¡¿¡Como crees?!?!”, “Si no los aceptan me ofenderían”, etc. Cómo realmente queríamos las cervezas y sabíamos que de otra manera no alcanzarían, “perdimos” la discusión y aceptamos el apoyo del desconocido. Al saldar las cuentas sobraron 20 pesos. Amablemente se los extendimos al desconocido a lo cual responde con cara de indignación, “¿Como creen? No pueden andar en la calle sin dinero, quédenselo.” Mi amigo y yo sonreímos, en signo de entender y aceptar el argumento y nos dirigimos al auto.

Justo antes de subirnos al auto el desconocido sale del expendio, mi cuate le agradece y le pregunta su nombre. A lo que el desconocido contesta:

“Llámame Jaime, el héroe desconocido

Se sube a su Malibú 98 color verde botella y se va…

@PanaMoof